De las palabras a los hechos para hacer realidad nuestros derechos.

Un año más llega el 8 de marzo y aún tenemos por delante un largo camino de lucha. Es cierto que gracias a la lucha feminista a las mujeres se nos han reconocido muchos derehcos, o mejor dicho, las mujeres hemos conquistado muchos derechos gracias a la lucha feminista. Pero todavía son muchas las batallas que tenemos que ganar para conquistar la verdadera igualdad. 

El reconocimiento es necesario pero no suficiente para hacer realidad nuestros derechos, para hacer realidad la igualdad que se nos debe a las mujeres. Hemos de pasar de las palabras a los hechos. Para desarrollar las leyes de igualdad que hemos logrado necesitamos dotarlas de recursos técnicos, económicos y normativos. Es un trabajo que corresponde a toda la sociedad y en el que, como hasta el momento, el movimiento feminista será punta de lanza en las instituciones, en la calle, en casa, en el trabajo, cada una en su espacio trabajando unidas.

Es necesario acabar con la división del trabajo en función del sexo, la diferencia y distancia entre el ámbito productivo y el reproductivo dificulta el desarrollo de una sociedad democrática: no es posible una sociedad democrática que acepte la discriminación y por lo tanto estamos ante un trabajo que nos corresponde a todas y todos. Hemos que situar todos los ámbitos en el camino de la igualdad; el ámbito socieconómico, político, cultural, el ámbito privado y el publico todos deben ser espacios de lucha en el camino de la igualdad. Toda la sociedad debe asumir e interiorizar que las mujeres somos las únicas reponsábles de nuestro cuerpo, de nuestras decisiones. Sólo en ese momento podremos avanzar hacía la igualdad y acercarnos a la derrota definitiva de la violencia machista.