Los riesgos del Convenio/Concierto

(Artículo publicado en los diaríos del Grupo Noticias el 12/2/2016)

Es una frase hecha que lo peor que les ha sucedido a los fueros vasconavarros es su parcial convivencia con el franquismo. Cierto. Si algo son los fueros o derechos históricos son el resto de unos derechos y libertades y al no haber servido contra el franquismo perdieron una gran parte de su esencia. Lo mismo le está ocurriendo en estos últimos decenios al más emblemático de los fueros, que es el Convenio/Concierto vasconavarro. El Convenio/Concierto no tiene su origen en el Estatuto ni en la Constitución y en ese sentido son preconstitucionales, pero en la pirámide jurídica y en la arquitectura legislativa están incardinados mediante la fórmula del “respeto y amparo”. Efectivamente, la Constitución no crea, sino que respeta y ampara en frase técnicamente muy incorrecta “los derechos históricos de los territorios forales” que por lo tanto eran preexistentes.

La grave incorrección conceptual no es casual y constituye uno de los hándicaps para la defensa de estos derechos. ¿Cómo va a haber territorios con derechos que por su propia naturaleza corresponden a las personas? ¿Por qué no se utiliza el concepto de pueblo o sociedad? La realidad conceptual jurídica es que el sujeto de los derechos históricos o fueros es una sociedad que permanece en el tiempo y que es capaz de convenir o concertar y por lo tanto de decidir. Eso es lo que se quiere ocultar en la malintencionada terminología constitucional y lo que tratan de evitar los españolistas disfrazados de foralistas.

Desde hace varias legislaturas, siempre que algún político celtibérico quiere hacerse oír se mete con el Concierto y el Convenio vasconavarros. Pero tan cierto como lo anterior es que siempre el ataque es conjunto a ambas realidades jurídicas, que por otra parte tienen no solo una esencia común, aunque con vicisitudes diferentes, sino que además tienen hasta la terminología y la temática copiada uno del otro. Esto hace que el Convenio y el Concierto no puedan defenderse más que juntos y que su defensa tenga que elevarse al rango de derechos políticos cuyo sujeto colectivo ha de tener capacidad de decidir porque de no ser así no tendría capacidad de paccionar, convenir o concertar. En la última celebración en defensa de los 25 años del Convenio, no se escuchó por desgracia suficientemente ni el derecho a decidir ni el de unir fuerzas del Convenio ni del Concierto.

Haciendo un símil con la reflexión de entrada de este artículo se podría decir que lo peor que les puede suceder a los derechos históricos es que los defiendan los políticos de extrema derecha y que se utilicen como cobertura del régimen fraudulento y corrupto que hemos padecido. El balance del Convenio y del Concierto en los últimos años y, sobre todo, de la cuenta del Cupo o aportación no es satisfactorio porque la carga que se le impone a Navarra, con más de 1.250.000 de euros diarios al Estado central, resulta exageradamente injusta. El debate no es si el Convenio/Concierto constituye o no privilegio, que por supuesto que no, sino si están justificados los términos actuales de estos protocolos, que no lo están.

El recurso Nº 469/2014-2 de la sala Tercera del Tribunal Supremo en el que el Estado le reclamaba a Navarra 1.508 millones de euros por el famoso tema del IVA de Volkswaguen sigue coleando vergonzantemente hacia su propia ocultación. Desde el 24/06/2015 en que se promulga la Ley 14/2015 de Modificación del Convenio han ido dándose, renqueantes, algunos episodios que no acaban de solucionar esta vergüenza. El 30/07/2015 Seat SA formula solicitud de extinción de las deudas tributarias y el director general de la Agencia Estatal de Administración Tributaria declara dicha extinción y el abogado del Estado el 23/12/2015 pide el archivo del pleito. ¿Qué sucede ahora con el acuerdo de la Comisión Coordinadora de 7/05/2012 que impone a Navarra un incremento de hasta 25 millones de euros y que nunca debió haber sido firmado? Por el momento, nada.

Las frases del señor Beteta que resuenan estos días en los medios de comunicación en el sentido de que el Convenio no es un privilegio y “funciona bien” no dejan de ser la alabanza de quien acaba de infligir una paliza. El Estado, respecto a los derechos históricos vasconavarros, ha tenido una evolución mucho más audaz que nosotros. En el siglo XIX, atacó y guerreó a los fueros; en el primer tercio del siglo XX, asumió la estrategia de fueros sí, estatuto no; en el último tercio del siglo XX, avanzó su estrategia hasta estatutos sí, autodeterminación y derecho a decidir, no… Ahora, los más inteligentes del Estado buscarán la estrategia de derecho a decidir, sí; independencia, no. Y, mientras tanto, ¿nosotros qué? Lo cierto es que no puede haber mejor defensor de los derechos históricos que los independentistas y que lo peor que les puede pasar al Convenio /Concierto y al fuero es que los defiendan personajes como Barcina, Sanz, Del Burgo y compañía. De nada.